viernes, julio 21, 2006


Primera parte: “Lazarus - Porcupine Tree”


Serían ya las cinco de la tarde y aun no llegaba este tipo. Maturana, Mateluna, puta no me acuerdo, pero cuando hablé con el en la mañana, me dijo: “dos o tres preguntitas, nada más”. Para mí, que toda pregunta abarca deambular por largos pasajes de mi vida, no me pareció. Pero como todo artista nuevo, tenia que hacerlo. La verdad es que no tengo muchas ganas de invitarlo a mi casa, pero como me pilló durmiendo no hay de otra. Considerando que anoche estuve bebiendo y tocando mi guitarra hasta tarde en la noche, incluso es más cierto que yo mismo en mi sopor lo haya invitado.

Escucho a Rush en la radio. Puta, que seria de mí sin la radio. Mejor dicho que sería de mi sin la música. Que tipo de terapia seguiría para no terminar volviéndome loco. Loco y siendo un mercenario. Loco trayendo un hijo a este desgraciado mundo, loco y casado. Hace un par de años conversaba con un amigo y me decía que la locura y la cordura tenían ambas un poco de la otra. Ahora entiendo, para ser un cuerdo músico tuve que estar cinco locos años llenos de desenfreno pacato estudiando pedagogía en educación básica. Me parece gracioso estar diciendo esto, sobre todo por que en todos mis años como profe o como estudiante nunca llegue a pensar que hablaría de mi profesión como un hecho pasado. Suena el timbre. Salgo disparado para abrir la puerta, no sea cosa que por tanto refunfuñar este tipo se fuera y perdiera mi veintiunica oportunidad de salir en la prensa. Y ahora que lo pienso bien, siquiera sé de cual medio es. ¿Hola que tal?, lo que recibí al abrir la puerta. Adelante por favor ¿hace mucho frió afuera? lo que pasa es que no he salido en todo el día. Entra y pisa la alfombrilla. Si un poco, contesta. Tan agarrotado estaba con la idea de la entrevista que no me di cuenta que la persona que me contestaba no era un tipo, si no una tipa. ¡Por eso le dije que viniera a mi casa!, ahora me encaja. Jamás invitaría a un tipo por que sí a mi casa, creo que eso lo tengo desde que soy cabro chico. Mi mamá jamás invitaba a nadie a pasar si este no era de la familia o por lo menos alguien con cierta tradición familiar. A excepción de las señoras que venían a probarse vestidos con mi mamá, que era modista y les arreglaba sus vestidos o pantalones, y siempre eran medio gordas y poco atractivas, y a veces hasta medias pasadas de sudor. Al principio cuando era más pequeño pensaba como un caballerito y evadía la verdad pensando en que justo ese día trágico ellas habían tenido mucho que hacer en sus casas, pero con el tiempo le di la razón a mi hermano. Eran viejas cochinas.
Ya había terminado la canción en la radio, y fue en ese momento que me trajo de nuevo a la conversación. ¿Cuántos años llevas viviendo aquí? me preguntó, sentada en una silla que me había regalado un ex suegro que había tenido. Viejo bastante pudiente y caliente por lo demás, que le ponía el gorro a mí suegra de ese entonces y no sé por que me encontraba tan simpático. Para terminar de explicar este asunto diría yo que fue por que siempre me metía cuando alegaban con mi suegra de ese entonces y mediaba a la cordura y le salvaba el culo al viejo. Tres años- contesté. ¿Oye y vives solo?, me gusto esa pregunta no se por que, al parecer supuse en algún instante que podía ser un atisbo de interés más que periodístico. Si, desde hace cinco años. Tenía la carita empalada y las manos blancas. ¿Quieres un café?, agregué caballerosamente. ¡Ya!, sí. Tenía mucho frío.
¿No te molesta que fume acá dentro? Puta ya empezamos, después de lo que le voy a decir apuesto que configura las respuestas de la entrevistas para que parezca que soy un relamido y pesado huevon. No, pero no fumo en mi casa –aquí viene la respuesta sincera pero torpe- la verdad es que es una costumbre desde que vivía en la casa con mis papas. Jamás fumaba adentro, a lo más en el dormitorio. Esperaba risas, pero nada. Salgo a ver y estaba mirando unos libros de la mesa de centro. Me parecía linda, muy linda, incluso debo decir que me gustó. Le sirvo el café. Le echa dos cucharadas de azúcar y lo deja. Tomo un vaso y me sirvo vino. Un rico vinito, como diría mi amigo Rodrigo, cumpas desde la universidad. ¿Que será de él ahora?, me asalta poderosamente la atención. Luego de que se vaya la niña lo voy a llamar, ojalá todavía viva con su mujer y niño donde mismo, si no estoy perdido. ¿Oye no tienes otro poquito de vino para mi?- me reclama. Asalto de vergüenza -Perdona, no se me ocurrió, puta lo siento por fa siéntate que enseguida te traigo vinito- Algo nervioso y fuera de mi. Parece que ya la cague, más bobo voy a aparecer en la entrevista.

- Esta bueno, ¿te parece si empezamos luego?- pregunta.
- En honor del tiempo, por supuesto.

Aunque al principio mi temeridad pudo desmembrarse como un árbol en otoño, el vinito ayudó para que me soltara un poco, y adelante con las preguntas.

- ¿Como empezaste en la música?- asalto de duda.
- ¿Ya empezaste la entrevista?- pregunte.
- No, trato de contextualizarnos en tu música, así puedo escribir una reseña tuya y luego las preguntas las voy haciendo entre tema y tema.

Lo más complejo habría sido que me empezara a preguntar de inmediato cosas puntuales, no estaba preparado realmente para la entrevista. Me sentí como un cabro chico.
- Mira exactamente no sabría por donde empezar, pero creo que la respuesta es que yo empecé a hacer música desde la primera vez que la escuche. Me esperas un segundo, voy a cambiar la música.

Traigo toda la carne de la que dispongo para asegurar el triunfo de mi retórica y coloco a Michael Bubblé, un buen ritmo sincopado no me hará mal. Sereno escucho I feel good.

- ¿Te gusta?, se llama Michael Bubblé es un tipo canadiense que hace swing, es bueno.

- Entonces eres más melómano que un músico a secas.

- Diría yo que hago música por la necesidad de escuchar música- Comento a secas y suena bien, después de todo, en mi vida o en un relato de mi vida, le doy el tinte que quiero a mis hechos.

Paro cada unos segundos para pensar. Su rostro me trae los deseos más intensos de besarla, es linda, suave y tierna. Su rostro es bello, pero es su forma de moverse, de beber, de preguntarme.

- ¿Cuando piensas sacar el disco?- Pregunta tratando de encaminar nuevamente la pregunta. Parece que se dio cuenta de que la mirada como la miraba.

Me preguntó un par de veces acerca de la música y de cómo era vivir de la música, no se que pensará ella respecto de la música, pero algo le llamaba la atención de mi manera de hablar.